miércoles, 26 de mayo de 2010

Esa sensación.. Deseado Encuentro*!


Sentía arder mi piel. El simple roce de sus yemas en mi piel me hacia perder la cordura. Al mirarlo sentía como sus ojos me deseaban cada vez más. Me hacía temblar de la exitación,y esa sensación no tenía precio.
Dibujó mi cuerpo con sus manos para luego dar paso a que yo tambien hiciera lo mismo. Recorrio mi cuerpo cual princesa de porcelana. La firmeza, y a su vez la delicadeza, con la que me tocaba me hacia entrar un estado fuera de lo común. Sus grandes manos me volvian loca, me gustaba que se perdieran en las curvas de mis caderas. El ir y venir en la zona de mis pechos me hacia estremecer.
Le gustaba jugar y a mi me gustaba ese juego.
Queria tocarlo, sentirlo mío. Era mi turno. Tenía un cuerpo bien definido, eso era algo que habia comprobado hacia tiempo, pero bajo la ropa... Contemplarlo sin ropa era algo aún mas satisfactorio para mi vista. Mis manos empequeñecian al dibujar sus brazos o su espalda. No habia encontrado antes un camino que recorrer tan excitante como el que podia hacer por su abdomen y pecho. Tenía dos salidas, una me conducía al rico manjar de sus dulces labios. Otra, por el contrario desembocaba en la senda de lo salvaje, lo prohibido.
Aunque seguir la linea de sus labios era de lo mas entretenido,la ansiedad estaba acabando con mi paciencia. Ahora las caricias me sabian a poco. Se me antojaba algo más. Estabamos más cerca que nunca, podia sentir su respiración casi tanto como la mía. Ambas ajitadas. Nuestros labios se rozaron. Dentro, mi corazón pedia a gritos salirse del pecho.
El colofón final estaba por llegar. Bastó una mirada que iba más allá de la complicidad para que dos cuerpos pasaran a fundirse en uno. Nuestras labios encajaron como dos perfectas piezas de puzzle. El puzzle del amor y la pasión. Un puzzle que nos reflejaba a la perfección.
No era un beso cualquiera. Tenía la fuerza y pasión justa como para despertar todos los sentidos y ponernos a mil por segundo. Pero a su vez sus labios me transmitian la dulzura necesaria como para dejar claro que aquello no era un encuentro cualquiera entre dos cuerpos. Solo él sabia poner las medidas justas de cada ingrediente. Solo él tenia la receta perfecta. Sabor a él, sabor a amor.
No importaba que afuera estuviera lloviendo a cantaros. Bajo aquel techo tenia mi estufa personal. El calor que transfería su cuerpo era como un imán para mí. Nunca antes la necesidad habia sido tan grande. Necesitaba sentirlo mio, sentirme suya. Y así fue. Se reunieron la pasión, la exitación, la ternura y la complicidad entre otras tantas sensaciones para darme uno de los momentos más inolvidables de mi vida.

Su olor está grabado en mí. Mis manos cada día piden encontrarse con su cuerpo. El sabor de sus besos aun está en mis labios. Y lo que sentí al fundirme con él aquella noche aun está latente en mi pecho. Ahora el recordarlo hace que un leve cosquilleo recorra todo mi cuerpo.
Es agradable. Pero más agradable es pensar que ese fue solo el primer encuentro de dos cuerpos que inevitablemente se fundieron en uno. En encuentro entre dos desconocidos que juegan a quererse.

Un juego que acaba de empezar.

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